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[title text=»VICUÑA» style=»center»]

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La fibra extremadamente fina de la Vicuña, que durante miles de años ha sido muy apreciada por las culturas andinas, fué utilizada exclusivamente para vestir a la realeza.

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[title text=»La Leyenda» style=»bold»]

De los ojos hechizantes y una capa divina de oro

Viajando sobre la puna Peruana, al pie de los nevados, y viendo a las exóticas Vicuñas de pelaje dorado correr salvajemente; no es difícil dar crédito a la historia; según los criadores locales, contada por sus abuelos, que narra el origen de las Vicuñas. Dice así.

Hace mucho tiempo atrás, cuando el mundo recién empezaba, Wiracocha, creador del universo, se encontraba descontento al ver que las ‘runas’, sus hijos e hijas mortales y su creación predilecta, no hacían uso de las cosas que él puso en la tierra. No sabían cómo arar la tierra,  y se vestían con pieles ásperas. Sólo sabían cazar y recolectar, y no tenían ningún deseo de aprender algo nuevo. Disgustado, Wiracocha, decidió castigarlos. Sabiendo de esto, un joven ‘auki’, un ser inmortal, acudió a él y le dijo: ‘Padre Wiracocha, creador del universo, estas son tus criaturas; antes de enviar tu ira sobre ellos, déjame ir a ‘ Kay Pacha’, la tierra de los hombres, y déjame enseñarles como hacer uso de las maravillas con las que los has provisto para que sean felices’. Wiracocha, reconociendo las sabias palabras del joven ‘auki’ respondió: ‘Ve, entonces, enséñales. Cuando hayas terminado tu labor, debes regresar a ‘Hanan Pacha’, la tierra de los dioses, pues no debes olvidar que este es tu lugar’.

Así, el joven ‘auki’ descendió y se hizo responsable de la tarea de enseñarles a los ‘runas’. Ellos aprendieron rápidamente, a cultivar la tierra, sembraron papas y maíz, y cultivaron lúcumas. Aprendieron a hilar, y se vestían con prendas atractivas y coloridas. Sus vidas mejoraron notablemente. Así, el tiempo pasó, y llegó el momento del ‘auki’ de volver a ‘Hanan Pacha’.

Antes de partir, quiso inspeccionar su trabajo por última vez, así que fue a los campos – y ahí vio a una joven. La muchacha, delgada y con grandes ojos almendrados, lentamente volvió la mirada hacía el  joven divino ‘auki’. Fascinado, se acercó a la hermosa dama que sonrió y lo tocó suavemente, y sintió una sensación nueva e inmensa de bienestar. Pronto concibió dos hijos, un niño y una niña …. y el auki olvidó de volver a Hanan Pacha.

Wiracocha, sintiéndose deliberadamente desobedecido, ordenó que una gran lluvia cayera sobre la tierra, y destruya todo lo que había creado. Algunos de los ‘aukis’ más veteranos, se acercaron a él, y le dijeron: ‘Señor Wiracocha, no destruyas aquello que tu hijo y el hombre han creado. Castígalo sólo a él, por haber olvidado su promesa, y deja que los demás te agradezcan cada día por sus vidas’.

Wiracocha, decidió  seguir el consejo y esperar al nacimiento de los niños, que habían sido el fruto de la desobediencia. El tiempo pasó, y el auki vivió sin conocimiento alguno del castigo. Wiracocha tenía la intención de impartir un terrible castigo, pero cuando vio la belleza de los recién nacidos, percibió en ellos algo especial, que no merecía la destrucción; y se le ocurrió que haría del auki y su joven dama montañas, y de los niños un nuevo tipo de ser que perpetuaría la gracia y los fascinantes ojos de su madre, y el dorado brillo de los orígenes celestiales de su padre. Y así Wiracocha creó las Vicuñas, y las dejó ser libres para siempre.

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Vicuña: Una hermosa y elegante criatura

La Vicuña es la más pequeña de los camélidos sudamericanos, y es una de las dos especies salvajes; la otra es el Guanaco. Tiene una estructura social compleja, y habita en las llanuras andinas a más de 4000 metros (13,100 pies) de altura sobre el nivel del mar. De aspecto delicado y frágil, la vicuña es de color oro-rojizo y muestra una porción de pelaje más largo y crema en el pecho. Se puede observar en libertad, ligera y elegante, bañada por la cálida luz del sol andino- todo un placer estético ya que es una criatura de proporciones verdaderamente hermosas. Por lo tanto, es fácil entender porque las culturas pre-hispánicas la consideraban un animal sagrado, que nunca era sacrificado para utilizar su fibra. Más bien, era trasquilada y puesta en libertad una vez más en la celebración de la Chaccu, una ceremonia milenaria de captura y esquila que aún hoy se lleva a cabo por la población rural de los Andes.

La extremadamente fina fibra de Vicuña, que durante miles de años ha sido muy apreciada por las culturas andinas, fue utilizada exclusivamente para vestir a la realeza. En el siglo XVI, cuando los españoles llegaron al Tahuantinsuyo, así llamado el Imperio Inca, había más de dos millones de vicuñas existentes. Ellas fueron objeto de gran veneración y fueron muy bien protegidas, desde el emperador Inca, hijo del Sol, vestido sólo con las prendas más elaboradas de Vicuña, y que usaría sólo una vez.

Lamentablemente, la falta de previsión de la corona española en cuanto a la utilidad de los camélidos sudamericanos, y la introducción indiscriminada de especies nuevas que trajeron enfermedades y grandes daños a las áreas de pasteo, resultó desastrosa para la población de estos valiosos animales. En el caso de la Vicuña, la situación se agravó aún más por la sustitución del Chaccu con el método absurdo de la caza de los animales por su fibra, lo que casi condujo a su extinción. Recién a mitad de la década de 1960 se inició un proceso para salvar a esta bella especie y, afortunadamente después de esfuerzos muy considerables, esto se logró, durante la década de 1990.

Por fortuna, la Vicuña todavía existe hoy y se extiende libremente a través de las llanuras de los Andes. El ochenta por ciento de la población mundial de vicuñas habita en el Perú dentro de grandes reservas naturales, donde se aplican las más estrictas regulaciones para su protección y donde las comunidades andinas tienen mucho cuidado de ella. Su muy fina fibra, que tiene atributos textiles extraordinarios, es muy apreciada en el mundo de la moda.

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[title text=»Manufactura» style=»bold»]

CHACCU: Un legado viviente

El empleo de la fibra de vicuña en la fabricación de prendas de vestir, siempre para el uso de las clases dominantes, data de tiempos preincaicos. El animal nunca moría, pero era capturado, trasquilado y luego puesto en libertad – ya que el hombre andino nunca se sintió dueño de la Vicuña, y la consideraba como un don divino del que sólo se podía utilizar la fibra.

Con el fin de capturar y esquilar las vicuñas, las antiguas civilizaciones andinas desarrollaron una técnica excepcional que aún hoy en día resulta ser la única eficaz. Es el Chaccu, y consiste en una enorme y bien organizada cadena humana que, a la vez que produce sonidos con diferentes instrumentos, agitando banderas de diversos colores y utilizando el grito ‘chaccu’, se cierra en torno a los rebaños de Vicuñas para rodear completamente a los animales. Las Vicuñas se esquilan en un complejo ritual de acción de gracias que está lleno de misticismo, de color y de magia que un regalo tan precioso de los dioses merece. Los animales son luego puestos en libertad una vez más, sin haber sufrido daño alguno, así se gana otra batalla en la guerra contra los cazadores furtivos que trajeron la especie al borde de la extinción.

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[title text=»Arte Milenario» style=»bold»]

Una vez en posesión de este valioso tesoro, la fibra de la Vicuña, los campesinos proceden a eliminar los pelos gruesos que crecen de manera natural entre la piel suave. Luego se lava cuidadosamente en agua tibia y se pone a secar, sin necesidad de utilizar sistemas de ventilación forzada. Todo esto se hace de forma manual, haciendo uso de técnicas delicadas y muy antiguas transmitidas durante miles de años de generación en generación y que todavía, por fortuna, son conocidas por muchas mujeres, en particular las comunidades andinas.

Todo esto podría llevarse a cabo mecánicamente, pero  MICHELL y Cía S.A. ha tomado la decisión de mantener el trabajo manual en la medida de lo posible, con el fin de mantener esta herencia invaluable viva, así como para preservar las extraordinarias cualidades de la fibra. Una vez que esta delicada operación se ha completado, la Vicuña está lista para ser sometida a la etapa de procesamiento industrial y de alta tecnología y por lo tanto se transforma en prendas exquisitas que, sin ninguna duda, proporcionarán el confort natural más sofisticado.

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[title text=»TRATAMIENTO» style=»bold_center»]

Una mezcla de arte y tecnología

El procesamiento de textiles de fibra de vicuña es casi como la creación de una obra de arte a partir de materias primas preciosas, y los que participan en cada una de las diferentes operaciones deben tener gran habilidad manual y agudos sentidos.

La primera parte del proceso de producción, que comienza con la captura, trasquilado y  liberación del animal, seguido de la esquila, el transporte, el lavado y secado de la lana; todo esto se lleva a cabo por manos expertas. Las habilidades heredadas, que se remontan a miles de años, por fortuna aún sobreviven debido a un fenómeno cultural complejo que se produce sólo en los Andes peruanos, y para cuya conservación MICHELL y Cía S.A. quiere contribuir.

Por el contrario, la segunda etapa del proceso, equilibrando los dos mundos, utiliza la tecnología más sofisticada disponible para la industria textil con el fin de procesar esta fibra excepcionalmente fina y relativamente corta. Después de producir el hilado de características óptimas, del tejido y la realización de un delicado proceso de acabado, se obtienen accesorios hermosos y lujosas prendas, una excepcional materia prima con la que los mejores diseñadores y modistas del mundo serán capaces de expresar su arte.

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